Volver a mí: una jornada de autocuidado para reconectar con lo que realmente importa

¿Cuándo fue la última vez que dedicaste un día entero a escucharte, sin prisas, sin interrupciones y sin tener que atender las necesidades de los demás?

En medio de las responsabilidades cotidianas, encontrar tiempo para cuidarnos no siempre resulta sencillo. A veces necesitamos salir de nuestra rutina, tomar cierta distancia y crear un espacio para preguntarnos cómo estamos y qué necesitamos realmente.

El pasado 1 de noviembre tuve la oportunidad de facilitar un retiro muy especial, organizado junto con AMES (Asociación de Mujeres Españolas en Suiza), en Kloster Kappel, un antiguo monasterio rodeado de una naturaleza majestuosa, donde la tranquilidad del lugar invita, casi sin darte cuenta, a bajar el ritmo y mirar hacia dentro.

Fue una jornada dedicada a algo que parece sencillo, pero para lo que rara vez encontramos tiempo: parar, escucharnos y volver a conectar con nosotras mismas.

Un espacio para parar y escucharnos

Bajo el título Volver a mí, propuse un recorrido en cuatro tiempos:

  • Conectar con lo que es verdaderamente importante para nosotras.

  • Observar dónde estamos en este momento de nuestras vidas.

  • Reconocer los recursos que tenemos a nuestro alcance.

  • Concretar pequeños cambios para vivir de una forma más consciente y alineada con nuestros valores.

A lo largo del día alternamos ejercicios individuales, conversaciones en grupo y momentos de silencio y reflexión.

No se trataba de llenar la jornada de actividades, sino de crear las condiciones para que cada participante pudiera detenerse y dedicar tiempo a aquello que necesitaba mirar con más atención.

Mirar cómo nos cuidamos para descubrir qué necesitamos

Uno de los ejercicios centrales fue la rueda del autocuidado, una herramienta sencilla y muy reveladora que nos permite observar cómo estamos cuidando las distintas áreas de nuestra vida.

A veces sabemos que algo no termina de estar bien, pero nos cuesta identificar qué es exactamente.

Quizás estamos dedicando mucha energía al trabajo y muy poca al descanso. O estamos tan pendientes de las necesidades de los demás que hemos dejado de escuchar las nuestras.

La rueda del autocuidado nos ayuda a hacer visible esa realidad y a observarla desde otra perspectiva.

Y, sobre todo, nos invita a plantearnos una pregunta:

¿Qué necesito cuidar más en este momento de mi vida?

Porque el autocuidado no consiste únicamente en descansar, hacer ejercicio o encontrar tiempo para una actividad que nos gusta.

También tiene que ver con reconocer nuestras necesidades, establecer límites, cuidar nuestras relaciones, escuchar nuestras emociones y tomar decisiones coherentes con aquello que es importante para nosotros.

El valor de crear espacios de confianza

Siempre he creído que los espacios influyen en cómo nos sentimos y en lo que nos permitimos pensar y decir.

Quizás también tenga que ver con mi formación como arquitecta, pero considero que el entorno en el que nos encontramos puede facilitar determinadas conversaciones, estados de ánimo y formas de relacionarnos.

Y aquel día, rodeadas de silencio y naturaleza, volví a comprobarlo.

Cuando creamos un clima de confianza, en el que cada persona puede expresarse sin sentirse juzgada, aparecen conversaciones y reflexiones para las que no siempre encontramos lugar en el día a día.

Surgen nuevas perspectivas.

Descubrimos que algunas de nuestras inquietudes también las comparten otras personas.

Escuchar las experiencias de los demás nos ayuda, en ocasiones, a comprender mejor las nuestras.

Y otras veces, simplemente encontramos el momento que necesitábamos para escucharnos.

Para mí, este es uno de los grandes valores de los encuentros presenciales: la posibilidad de crear una experiencia compartida en la que cada persona pueda encontrar su propio espacio de reflexión y crecimiento.

Del autoconocimiento a la acción: un pequeño compromiso con nosotras mismas

El momento que más me emocionó llegó al final de la jornada.

Después de todas las reflexiones y tomas de conciencia del día, cada participante elaboró su propio plan de acción de autocuidado.

No se trataba de cambiarlo todo ni de añadir una larga lista de nuevos propósitos a nuestras vidas.

Al contrario.

La propuesta era identificar algo concreto, personal y realista que cada una pudiera incorporar a su día a día.

Un pequeño compromiso consigo misma.

Porque, a menudo, sabemos qué necesitamos cambiar, pero nos cuesta encontrar el momento o la manera de empezar.

Y creo profundamente en el valor de esos pequeños pasos.

Tomar conciencia es importante. Pero llevar esa conciencia a nuestra vida cotidiana es lo que puede generar un cambio.

Para mí, ahí está el verdadero valor de una jornada así: que lo que se descubre no se quede en el retiro, sino que continúe después.

Una experiencia de crecimiento compartido

Quiero agradecer a AMES la confianza depositada en mí para organizar y facilitar esta jornada, y a todas las participantes su apertura, su generosidad y su disposición a compartir.

Me llevo muchas reflexiones y, sobre todo, la satisfacción de haber vivido juntas un encuentro de crecimiento compartido.

Y también la confirmación de algo en lo que creo cada vez más:

Necesitamos crear espacios para parar, escucharnos y conectar con lo que realmente importa.

No solo cuando estamos agotados o sentimos que ya no podemos más.

También como una forma de cuidarnos, conocernos mejor y vivir de una manera más consciente.

¿Te gustaría crear una experiencia así para tu grupo o equipo?

Un retiro o un taller puede ser una oportunidad para salir de la rutina, fortalecer las relaciones, reflexionar sobre lo que realmente importa y abrir nuevas conversaciones.

Y no tiene por qué tener siempre el mismo formato.

Puede ser una jornada de autocuidado, un encuentro para fortalecer la conexión entre personas, un taller de desarrollo personal o una sesión de reflexión para un equipo.

¿Formas parte de una asociación, un grupo o una organización y te gustaría crear algo parecido?

Podemos diseñar juntos un taller, una jornada o un retiro adaptado a las necesidades y objetivos de tu grupo.

No necesitas tener todas las respuestas ni una idea completamente definida para empezar.

Si te apetece explorar las posibilidades, estaré encantada de escucharte.

Y si lo que buscas es un espacio individual para detenerte, explorar tus inquietudes, ganar claridad o acompañar un momento de cambio, también podemos trabajar juntos a través de un proceso de coaching individual.

Gracias por estar ahí.

Un abrazo,

Rocío Caro

Coach profesional certificada por ICF | Coaching individual, talleres y retiros de desarrollo personal y profesional